• superficies minerales, texturas suaves y tonos terrosos dialogan con la luz para crear un ambiente equilibrado y atemporal

La cocina y las zonas de estar se integran de manera natural, convirtiéndose en espacios sociales donde el diseño acompaña sin imponerse

La conexión entre interior y exterior se convierte en uno de los grandes protagonistas del proyecto. A través de amplias superficies acristaladas, la vegetación entra literalmente en la vivienda, filtrando la luz natural y proyectando sombras cambiantes que aportan vida y profundidad a los espacios. Esta presencia constante de la naturaleza no solo acompaña visualmente, sino que define la atmósfera del conjunto, generando una sensación de refugio luminoso y acogedor.

Los materiales, cuidadosamente seleccionados, refuerzan esta idea de continuidad y calidez.

Foto base

Uno de los elementos más singulares del proyecto es la escalera, concebida no solo como un elemento funcional imprescindible, sino como una oportunidad para sumar diseño y utilidad. Su integración como vinoteca —capaz de albergar botellas de vino, agua u otras bebidas— aprovecha un espacio que debía existir sí o sí, transformándolo en un gesto inteligente, práctico y visualmente muy atractivo. Esta solución optimiza el espacio sin restar ligereza al conjunto, aportando carácter y personalidad al corazón de la vivienda.

//Casa Lis es una vivienda pensada para ser vivida con calma, donde interiorismo, luz y naturaleza se entrelazan para dar lugar a un hogar coherente, funcional y profundamente conectado con su entorno.